El Laberinto del Fauno

Director: Guillermo del
Toro
Intérpretes: Ivana
Baquero, Ariadna Gil, Sergi López, Maribel Verdú, Doug Jones, Álex Angulo,
Roger Casamajor.
Nacionalidad: España,
México y Estados Unidos
Duración: 112 minutos.
por Asier Sisniega
Guillermo del Toro se adentró en 2001 con El Espinazo del Diablo en un
orfanato plagado de fantasmas en plena Guerra Civil Española, saliendo
victorioso en el envite, tras lograr una poderosa historia, además de ser
visualmente impactante. Si en aquella ocasión se tomaba como epicentro un
orfanato dejado de la mano de dios, esta vez es la España profunda en su zona
Norte la elegida para esta mágica película, situándola cinco años después del
fin de la guerra. Del Toro intenta rescatar lo mejor de aquella película y
complementarla con un argumento aún mejor, para lograr un conjunto más
absorbente.
Ofelia (Ivana Baquero) es una niña de 13 años, que disfruta leyendo cuentos
de hadas e historias fantásticas que la transporten más allá de la realidad. En
1944 es trasladada junto a su madre Carmen (Ariadna Gil), embarazada de varios
meses, hasta la nueva ubicación del Capitán Vidal (Sergi López), padrastro de
Ofelia y nuevo marido de Carmen. Vidal es un fascista cruel y sanguinario que
se encarga de sofocar los últimos restos de la resistencia republicana
escondidos en las montañas. Carmen cae gravemente enferma, por lo que ve
peligrar su salud y la del bebé que espera. En esta situación de conatos de
lucha armada y de una madre que no puede cuidar de Ofelia, la niña descubrirá
las ruinas de un laberinto próximo al molino donde se halla la familia. En este
laberinto Ofelia se encontrará con un Fauno que le propondrá cumplir tres
pruebas antes de la siguiente luna llena para demostrar que ella es
verdaderamente una princesa que vivió en un reino tiempo atrás.

En estos tiempos de batallas por las autonomías, resquemores después de más
de 70 años y demás argucias políticas para desviar la atención de la plebe nos
llega esta maravillosa película que combina la tremenda posguerra española y el
increíble universo de una niña que recupera las más puras historias de
fantasía. Como subraya su director, hace siglos los cuentos no eran
mayoritariamente esas historias blandas y ñoñas a las que actualmente estamos
acostumbrados. Las duras condiciones de vida llevaban a la creación de cuentos
repletos de referencias a la hambruna, la violencia, el canibalismo y muchas
otras crueldades. Pulgarcito y Hansel y Gretel son buena muestra de ello. Del
Toro recupera estas historias y las enmarca en los duros años de las cartillas
de racionamiento, en una población que en gran parte luchaba por sobrevivir al
hambre.
Narrativamente el film va pasando de la realidad de la lucha armada contra
la resistencia a las situaciones increíbles a las que hace frente esta valiente
niña. Lo que en un principio parece una historia que se equilibra al 50% hace
que la balanza se vaya inclinando hacia la realidad, convirtiendo cada vivencia
de la niña en situaciones más intensas, breves y horribles. En este punto hay
que advertir que El Laberinto del Fauno no es una película ni para niños ni
para estómagos muy sensibles. La cinta es explícita en ejecuciones, torturas,
monstruos que poco tienen de cariñosos y todas aquellas acciones de las que
tanto se puede avergonzar el ser humano. Si en este punto piensan que se puede
parecer a las partes más oscuras de Harry Potter, están equivocados, el
Laberinto del Fauno es más dura y real.

Desde el primer momento Guillermo del Toro está claramente posicionado en
contra de los fascistas, a los que representa como auténticas máquinas
perfectamente engrasadas para matar. A la cabeza de estos hombres está el
capitán Vidal, un Sergi López que encarna a un personaje sádico. Pese a que Sergi
es un actor de probada eficacia y calidad interpretativa su personaje es un
tanto simple. En este capitán no existe prácticamente nada en el interior que
el espectador no pueda percibir de su gran violencia y profundo odio hacia las
mujeres. Mucho más interesantes son los personajes de Ofelia, una magnífica
Ivana Baquero, una niña de doce años que comienza a acumular proyecto tras
proyecto. La mejor interpretación de la película corre a cargo de Ariadna Gil
que está sencillamente espléndida, logrando una composición tremendamente
natural y verosímil. Una demacrada Maribel Verdú recuerda realmente a una de
esas mujeres que limpiaban la ropa a la orilla de los helados ríos en aquellos
años.
El 5% que el Estado obliga a los canales de televisión estatales a destinar
a proyectos cinematográficos se están mostrando un éxito a tenor de estrenos
como éste y la reciente Alatriste, pese a que muchos de los canales aún hoy no
cumplen esa cuota obligatoria. Se están logrando cintas que llegan al público
sin estar reñidas con la calidad y la satisfacción de la crítica. El Laberinto
del Fauno logra una puesta en escena de primer orden, unos escenarios boscosos
más opresivos que el propio laberinto. Unos espacios fantásticos impecables,
combinados con una fotografía magnífica, unos atinados efectos de sonido y un
importante trabajo de maquillaje. El film toma multitud de referencias, desde
los cuentos clásicos, pasando por el cómic, la literatura de terror, cintas
como Dentro del Laberinto de Jim Henson o el Resplandor en los compases
finales.

Aún así destaca por encima de todo un argumento muy cuidado y de enorme
atractivo, con una resolución final impecable y emotiva pese a su crudeza.
Ofelia construye un mundo imaginario donde ella es la princesa que siempre
debió ser, pero que las circunstancias a su alrededor nunca permitieron. Con tanto
horror a su alrededor, la niña elabora una fábula que desemboca en un
hermosísimo final que pone fin a su vida de una manera que ya quisiera para sí la Disney en sus últimos diez
años. Del Toro demuestra que un final triste no tiene porqué siempre serlo así,
en nuestra mente se encuentra depositada la más potente de todas las armas, la
imaginación, que en ningún caso se puede ver privada de libertad. Ésta es la
realidad de la niña y así queda plasmado en el film.
Como contrapunto decir que en algunos momentos la realidad se entrecruza
con las situaciones que vive Ofelia, rompiendo un poco el ritmo y debilitando
la tensión acumulada. Por poner un ejemplo, la escena con el sapo en el
interior del árbol, que da paso en pleno clímax a una escena militar. Se puede
aceptar como válido que la propia realidad puede acabar con la imaginación,
pero con todo, resta intensidad a ciertas escenas.
Conseguir mezclar la posguerra española con un crudo cuento de hadas no era
tarea fácil. Su director que también escribe el guión y produce, logra una
película de gran calidad, que nadie debería perderse y que encumbra a este
proyecto como el mejor de su trayectoria, por encima de El Espinazo del Diablo
y de sus trabajos hollywoodienses. México vive un momento dulce, con tres
directores que han emigrado a la gran industria americana sin olvidar la tierra
de donde proceden. No se la pierdan.
Valoración: 