Diamante de Sangre
Director: Edward Zwick Intérpretes: Leonardo
DiCaprio, Jennifer Connelly, Djimon Hounsou, Stephen Collins, Jimi Mistry, Ato
Essandoh, Michael Sheen. Nacionalidad: Estados
Unidos. por Asier Sisniega
Durante las últimas décadas si ha habido un continente
olvidado por la industria del cine ése ha sido África. Del mismo modo que sus
economías representaban porcentajes mínimos del PIB mundial, el número de
películas que tenían como escenario el continente africano era igualmente minúsculo.
De un tiempo a esta parte se está comenzando a hacer justicia, tratando de ir
más allá para adentrarnos en sus cruentas guerras civiles, hambrunas
permanentes y en especial la relación de sus economías con las del primer
mundo, es decir, la sucesión de gobiernos corruptos, el tráfico de armas,
minerales y recursos energéticos, así como las actuaciones de las grandes
farmacéuticas o el tráfico de animales. En estos últimos años África ha dejado de ser reflejado por
el mundo del celuloide como una sucesión de tópicos, para profundizar y tratar
con mayor realismo casi todas las temáticas abarcables. Buen ejemplo de ello
son El Jardinero Fiel, Hotel
Rwanda, El Señor de
Danny Archer (Leonardo Dicaprio) interpreta a un ex mercenario
de Zimbabwe que se dedica al tráfico de diamantes. Éste los consigue en Sierra
Leona para posteriormente sacarlos del país de manera ilegal en los lugares más
insospechados a Liberia, lugar desde donde son llevados a Londres.
Paradójicamente Liberia no cuenta con yacimientos de diamantes. A su vez, y
como parte de otro eslabón de la cadena, encontramos a Solomon Vandy (Djimon
Hounsou), un pescador Mende que sólo busca la mejor educación para su hijo. Un
buen día su pueblo es arrasado por los revolucionarios, que matan sin
contemplación a la mayor parte de la gente o les realizan terribles
amputaciones. Solomon logra que su familia huya, pagándolo con su propia
esclavitud. Este pescador se verá obligado a buscar diamantes en los fondos de
los ríos con la única esperanza de poder huir y encontrar a su familia. En una
de las maratonianas jornadas de búsqueda de esta piedra Solomon se topa con un
gran diamante que trata de enterrar. El ejército gubernamental toma la zona
rebelde en esos preciosos instantes, logrando indirectamente Solomon su
libertad, pero por delante tiene aún la difícil tarea de encontrar a su
familia.
Danny Archer (Leonardo Dicaprio) interpreta a un ex mercenario
de Zimbabwe que se dedica al tráfico de diamantes. Éste los consigue en Sierra
Leona para posteriormente sacarlos del país de manera ilegal en los lugares más
insospechados a Liberia, lugar desde donde son llevados a Londres.
Paradójicamente Liberia no cuenta con yacimientos de diamantes. A su vez, y
como parte de otro eslabón de la cadena, encontramos a Solomon Vandy (Djimon
Hounsou), un pescador Mende que sólo busca la mejor educación para su hijo. Un
buen día su pueblo es arrasado por los revolucionarios, que matan sin
contemplación a la mayor parte de la gente o les realizan terribles
amputaciones. Solomon logra que su familia huya, pagándolo con su propia
esclavitud. Este pescador se verá obligado a buscar diamantes en los fondos de
los ríos con la única esperanza de poder huir y encontrar a su familia. En una
de las maratonianas jornadas de búsqueda de esta piedra Solomon se topa con un
gran diamante que trata de enterrar. El ejército gubernamental toma la zona
rebelde en esos preciosos instantes, logrando indirectamente Solomon su
libertad, pero por delante tiene aún la difícil tarea de encontrar a su
familia.
Con todo, la
película cuenta con momentos de gran intensidad y emotividad, en especial
cuando Dia Vandy apunta a Danny y Solomon con un arma, para luego padre e hijo
romper a llorar; también cuando Danny llama a Maddy poco antes de fallecer y
mezcla su sangre con esa tierra rojiza, color que los oriundos atribuyen a la
propia sangre derramada por el pueblo durante siglos. Igualmente sobrecogen las
terribles matanzas y condiciones de vida, contrapuestas al lujo de las joyerías
de los países del primer mundo. El film recoge tal crueldad que nuestra mente
lucha por aceptar la realidad de la misma, literalmente es imposible de
asimilar por cualquier persona que se considere un ser humano.
Leonardo Dicaprio, que opta al Oscar a mejor actor principal por este trabajo, realiza un papel correcto, inferior al realizado este mismo año en Infiltrados por la cual no ha sido nominado. Dicaprio muestra con su participación el rechazo a este negocio e incluso reserva un cameo a su propia madre y abuela. Djimon Hounsou, cuyo pasado bien merecería una película, vuelve a completar una magnífica actuación, que al igual que en Amistad destila intensidad por los cuatro costados. Después de su nominación por En América, ésta supone su segunda nominación al Oscar en la categoría de mejor actor de reparto. Jennifer Connelly continúa en su buena línea, encadenando trabajos interesantes en estos últimos años.
En el terreno
negativo se podría hablar de una cierta falta de personalidad detrás de la
cámara, Edward Zwick busca momentos épicos y en ocasiones los consigue, pero le
falta un cierto toque personal, una huella que diferencie sus productos de lo
más convencional de Hollywood. Estableciendo una comparativa en la temática
africana, Fernando Meirelles imprimía ese toque personal de claras influencias
en El Jardinero Fiel, que he mencionado varias veces en este texto. Aún así,
resulta cuando menos una cura de conciencia de Hollywood que esperemos se vea
acrecentada en el futuro. A destacar la hermosa partitura de James Newton
Howard y la buena fotografía del portugués Eduardo Serra, aunque en esto último
el mérito también reside en los maravillosos paisajes africanos.
Valoración: |