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Up ![]() Director: Pete Docter y Bob Peterson. por Asier Sisniega Wall-E se coronó el año pasado
como el mayor logro de la casa Pixar en sus ya 23 años de historia, colocando
el listón de calidad tan alto que se antojaba difícil que cualquier otra
producción de la empresa pudiera superarlo en un corto periodo de tiempo. Up
apuntaba maneras desde que su primer trailer fue mostrado. La atención sobre
ella se multiplicó cuando se anunció que sería la primera película de animación
que abriera el Festival de Cine de Cannes. Las críticas fueron muy positivas,
haciendo hincapié en un magnífico primer tercio, que muchos colocaban entre lo
mejor visto este año en
La originalidad de Up no puede ser puesta en solfa, al menos no en su premisa inicial. Es cierto que existen influencias reconocidas por sus responsables, como la casa voladora de El Mago de Oz (1939), el científico desacreditado de El Mundo Perdido (1925) o la historia de amor de una joven pareja que se desplaza a vivir a una casa abandonada en Qué Bello es Vivir (1946). Es evidente que la ensoñación propia de Capra inunda parte de la cinta, al igual que la tragedia. Así pues, la primera media hora de Up es de una fuerza desbordante, poderosamente arrebatadora y emotiva, presentada al igual que Wall-E sin diálogos y acompañada de una bella melodía clásica. El inexorable paso del tiempo, la pérdida de los seres queridos y las oportunidades abandonadas en la cuneta, la soledad o los achaques de la vejez son presentados de forma brillante y con una gran sutileza. Su director Pete Docter asegura que la idea de que la casa volase con globos partió de su cada mayor incapacidad para lidiar con la sociedad, lo cual le llevaba a desear huir a algún lugar alejado de cualquier presencia humana. Y lo que consigue es ciertamente fascinante, poder dejar el lugar que nos oprime para estar más en contacto con la naturaleza sin necesidad de abandonar nuestro hogar, sin dejar atrás esas cuatro paredes de las cuales cuelgan los cuadros de nuestros familiares. Ver volar esa casa transmite vida al protagonista y por extensión al público.
Las motivaciones de la película a partir de ese punto se difuminan. El espectador deja de tener claro si se persigue alcanzar el borde de la catarata y allí colocar la vivienda flotante, cerrando la promesa realizada a su fenecida esposa, o si el objetivo último es salvar a esa extraña y gigantesca ave conocida como Kevin. Todo esto puede tener una explicación sencilla: una vez alcanzado el objetivo de llevar la casa hasta los confines de Venezuela, es tiempo de vivir otras aventuras y salvar esa desconocida ave. Pero en el proceso, el espectador se siente perdido, no ve claro el objetivo a lograr y el desarrollo se muestra como falto de algún engranaje. Se atisba también en ese punto una falta de ideas, que se pone de manifiesto en la escasa duración de la película, apenas 96 minutos, de los cuales buena parte son títulos de crédito y escenas de acción, siendo la película más corta de Pixar hasta la fecha. Además, se abandona la vertiente más poética a favor de la acción más reconocible. Se pasa de un mensaje con alto poso adulto a una lectura mucho más infantil y manida.
En definitiva, Pixar ha logrado cuajar una película con una primera parte excepcional, que justifica por sí sola su visionado y a partir de ahí parece quedarse sin ideas y no sorprende. Bien es cierto que es imaginativo ver a un grupo de personajes en medio de la selva venezolana sujetando con un cordón una casa flotante, pero la magnífica idea inicial no logra un desarrollo a la altura. Esperemos que no les ocurra lo mismo en próximos proyectos como Toy Story 3. Up es una película agradable para pasar una tarde de verano, pero que no alcanza las cotas de maestría de la reciente Wall-E. Valoración: ![]()
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