La Cosecha

Director: Stephen Hopkins
Intérpretes: Hilary Swank, David Morrissey, Idris Elba, Stephen Rea, AnnaSophia
Robb.
Nacionalidad: Estados Unidos
Duración: 96 minutos.
por Asier Sisniega
Es un hecho
manifiesto que el cine de terror norteamericano ha experimentado una importante
crisis en los últimos años. Hollywood ha recurrido una y otra vez a historias
rodadas en otros países, realizando en su mayor parte remakes de dudosa valía.
La mejor factoría de cintas de terror en los últimos años ha sido el cine
asiático, que ha visto cómo numerosos filmes han sido adaptados por la gran
industria americana, siendo dirigidas en algunos casos por el mismo director
que en su versión original. The Ring, Anatomía, El Grito, además de otras
muchas, serían buenos ejemplos de versiones hollywoodienses de éxitos no
patrios.
La Cosecha parte de un guión original que trata de revitalizar el cine de
terror actual en su país, contando en la producción con grandes nombres como
Robert Zemeckis (director de Forrest Gump, Náufrago, Regreso al Futuro) y Joel
Silver (productor de la trilogía de Matrix). Al frente de la dirección el no
demasiado interesante Stephen Hopkins, máximo responsable de Lost in Space,
Bajo Sospecha o Volar por los Aires. Veamos si la cinta consigue cambiar la
tendencia.

Katherine
Winter (Hilary Swank) fue una pastora protestante en el continente africano en
el pasado. Tras perder a su hija y a su marido en Sudán, piensa que la fe ya no
es el camino. Comienza entonces la tarea de demostrar que cuantos milagros se
suceden a lo largo del mundo tienen un origen científico y nada de celestial. Desde
su puesto de profesora universitaria instruirá que la única creencia fiable al
cien por cien es aquélla de la razón. Tras resolver un extraño caso en Chile,
recibe el encargo de investigar los no menos raros sucesos que están ocurriendo
en Haven (Louisiana). El río de la población se ha teñido de rojo, en lo que
parece ser un mar de sangre. Todos los oriundos del lugar señalan como causa
del problema a Loren McConnell, una niña maldita que habría asesinado a su hermano
recientemente en el río. Katherine y su compañero Ben se enfrentarán a lo que
parece ser una revisión de las diez plagas bíblicas.
El comienzo
del film no es muy prometedor. La dos veces oscarizada Hilary Swank llega a un
depauperado Chile con el objeto de resolver un milagro. Chile, a día de hoy el
país más desarrollado de América Latina, es presentado como un auténtico
vertedero donde la gente apenas logra tenerse en pie. Hollywood acostumbra a
representar cualquier lugar extranjero como un pozo inmundo, generalmente
plagado de errores e incongruencias. Conviene recordar Misión Imposible II y
sus fallas andaluzas, James Bond paseándose por una Cuba gaditana o
recientemente una Valencia irreconocible y tercermundista en la serie The Unit.
Con esto no quiero decir que no haya pobreza en estas zonas o que no existan
ciertos parecidos, lo que sucede es que simplemente La Cosecha está rodada en
Puerto Rico y poco tiene que ver con el Chile actual.

Por si esto
fuera poco, sin mediar dilación se producen una serie de acontecimientos
frenéticos y estruendosos donde la protagonista, cual Lara Croft, se adentra en
las catacumbas, parece ser atacada por toda clase de seres, pero después nos
descubren que no ha sido nada. Sencillamente nada la ha atacado. Eso sí, el
sistema de sonido del cine empieza a echar humo.
Lo que viene
después es un popurrí de otras muchas cintas de terror. Pasemos a enumerar: un
pueblo maldito, ciudadanos conspiradores, sectas, una niña poseída, una casa
abandonada con extrañas presencias, maldiciones bíblicas, la omnipresencia de
Satán, iglesias, campos de refugiados, monjas, catacumbas, ratas, cementerios,
mausoleos, profecías, ritos satánicos y un largo etcétera. Y todo esto en una
misma película. Como era de prever el guión hace aguas a cada momento. El
trabajo de los actores es pobre, les resulta imposible remontar el vuelo de una
historia que roza lo peor del género. Los efectos especiales del final de la cinta
son un conjunto de explosiones, más propios del final de un espectáculo
pirotécnico que de una película, además de ser excesivamente pobres.

El cine de terror,
de miedo, de monstruos o como dispongamos a llamarlo, tiene una serie de reglas
cinematográficas básicas. Una de las más importantes y que respetan cada uno de
los clásicos de este género es que provoca mayor pavor la insinuación, es decir
aquello que no se muestra, que el presentar el elemento de terror de forma
explícita. El principal problema de esta película es que se salta este punto
necesario desde el primer minuto y la superpoblación de sobresaltos tiene el
efecto contrario, se convierten en una rutina para el espectador, acostumbrados
a que el director les trate de asustar en cada escena. La tensión de una escena
de miedo no puede residir únicamente en un equipo de sonido cada vez más
sofisticado, existen otra serie de elementos igualmente necesarios. Multitud de
DVDs cargados con amplios extras presentan a directores de prestigio como James
Cameron o Steven Spielberg explicando de qué modo en algunos de sus grandes
éxitos deben dosificar al máximo los sustos, reducirlos a uno o como mucho dos,
pues sino el efecto será inocuo. Spielberg en Tiburón explica cómo el
espectador se siente traicionado por el director en un juego psicológico
imperceptible, y de qué modo sustos prematuros restan efecto a los posteriores.
Por tanto, convendría que Stephen Hopkins mejore su sutilidad revisando más de
un clásico.
Llegados a
este punto cabe preguntarse, ¿a qué se debe la presencia de la actriz Hilary
Swank en el reparto de esta mala película? La respuesta puede ser sencilla en
un amplio porcentaje de los casos, aunque no necesariamente en éste.
Generalmente algunos actores aducen que no soportan estar inactivos, respuesta
de lo más loable. Sin embargo, las estrellas en la mayoría de los casos adoptan
una serie de gastos y un conjunto de necesidades muy por encima del resto de
los humanos, financiados gracias a unos emolumentos muy generosos. El problema
es que para mantener ese ritmo de gastos es necesario equilibrarlos por la vía
de los ingresos y por eso muchos se ven obligados a aceptar cualquier producto,
echando por tierra gran parte de la imagen lograda con su trabajo a lo largo de
los años. Ojo, no se debe olvidar que si esta mujer ha ganado numerosos premios
es debido a que es una gran actriz, de hecho lo seguirá siendo hasta el día en
que fallezca, pero películas como ésta y prácticamente todas las que ha rodado
en el periodo de cinco años entre Boys don’t Cry y Million Dollar Baby no hacen
justicia a su talento.

Dicen que el
Oscar no es garantía de lograr mejores papeles. En ocasiones los actores se
quejan de que al ganar el premio su caché aumenta, por lo que reciben menos
ofertas. Quizás la opción óptima en los casos de inactividad sea dedicarse a
las tareas de producción, dirección o por qué no, escribir guiones, actividad que
ha tenido gran éxito para ciertos miembros del gremio de actores. Con todo, ésa
es una decisión a ser tomada de forma individual.
Robert
Zemeckis creó hace ya unos años la compañía Dark Castle Entertainment junto a
Joel Silver. El objeto era rodar películas de terror que fueran meros
entretenimientos sin dejar de lado la calidad. Haciendo balance, el resultado
no es demasiado alentador. A cintas aceptables como House on Haunted Hill o
Ghost Ship se contraponen otras como Gotikha, 13 Fantasmas o La Casa de Cera con París Hilton
en el plantel de estrellas. Esperemos un mayor esfuerzo artístico de cara al
futuro.

La conclusión
es sencilla. La Cosecha
es una mala película, que fracasa en todos los campos. Lo más destacable es la
presencia de Hilary Swank y Stephen Rea, que no tienen ocasión de poder
demostrar su talento.
Valoración: 